El fenómeno de “la botellona” y la salud

Con la llegada de la primavera y el buen tiempo, se recrudece especialmente en las grandes ciudades un fenómeno que apareció sobre los años 80 y que ya forma parte de la identidad de la nueva generación, en la que numerosos grupos de jóvenes adolescentes de ambos sexos con edades entre 14 y 20 años, se dedican durante horas a beber en la calle, charlar y oír música, ante la pasividad de las autoridades en general y la impotencia de los vecinos afectados por el ruido y las secuelas del festejo en forma de desechos físicos (materiales utilizados: botellas de bebida, envases, plásticos, restos de comida, etc.) y fisiológicos (evacuaciones líquidas, vómitos, etc.)

Este fenómeno ha sido estudiado de manera especial por psicólogos y sociólogos, pero en ellos no se refleja el riesgo sobre su salud física y mental. Por las encuestas realizadas en distintas ciudades sabemos que las edades de inicio están entre los 13 a 14 años, que alrededor del 80% de los asistentes consumen bebidas alcohólicas: Calimocho (vino tinto de baja calidad + bebidas de cola), Combinados (bebidas destiladas + refresco o Coca-cola), Cerveza, y en menor medida Vino y Cava… con una media de 4 vasos. Más del 50% fuman unos 10 cigarrillos de media, y cerca de un 20% 1 o 2 “porros”. Es excepcional el consumo de cocaína, pastillas, o drogas mayores inhaladas.

El gasto medio es menor de 10 €, repartidos entre la bebida, el tabaco y el porro (lo más caro). Les atrae la diversión, la charla con los amigos y la desinhibición producida por el alcohol como efectos positivos, y en el lado negativo existe el riesgo de borrachera (un 10% aproximadamente), de bronca familiar, peleas con la pareja o amigos, la “resaca” del día siguiente con cefaleas, estado nauseoso, malestar, incapacidad para concentrarse en el estudio, etc. En casos excepcionales han de acudir al Hospital, por vómitos repetidos, hipotensión, deshidratación, trastornos de ventilación, somnolencia, etc. En otras ocasiones se producen reyertas y peleas con consecuencias impredecibles y finalmente los accidentes de tráfico (afortunadamente cada vez menos frecuentes) debidos a la pérdida de reflejos que produce el alcohol en el cerebro.

A pesar del predominio del balance negativo con los riesgos mencionados, y la insatisfacción que les produce el ver las secuelas de la fiesta una vez concluida (hasta el 60% reconocen que está mal, pero no ofrecen ni encuentran alternativa), siguen acudiendo a la semana siguiente.

Centrándonos en los aspectos de salud.

El alcohol (etanol) es una molécula pequeña que difunde muy rápidamente por todo el organismo y no existen barreras, ni incluso en el cerebro, o en la placenta, que impidan su entrada en todas las células. Al llegar al estómago se inicia su metabolización para convertirlo en energía, CO2 y H2O, aunque es el hígado fundamentalmente (80%) el que se encarga de “quemarlo”. No se convierte en grasa ni se acumula. El problema es que el ritmo de metabolización es lento, de 8 a 10 gr/hora en adultos con hígado normal, en adolescentes es mucho menor y ello hace que los niveles de alcohol en sangre aumenten rápidamente ante la reiteración del consumo, apareciendo fácilmente los síntomas de Intoxicación etílica “borrachera” de todos conocidos, siendo los vómitos el mecanismo de defensa principal.

El consumo precoz de bebidas alcohólicas incrementa el riesgo de alcoholismo con toda su problemática social, laboral y familiar, además de incremento de cirrosis, pancreatitis, hemorragias digestivas, etc. Pero la voz de alarma del riesgo real para la salud del consumo precoz y masivo de bebidas alcohólicas en la adolescencia lo han dado los neurólogos.

El cerebro se desarrolla por etapas desde la vida intrauterina, y la maduración final corresponde al área de la corteza prefrontal, que se encarga de los aspectos cognitivos de valoración de la información que recibimos,  su análisis y ponderación, que concluye con la toma de decisiones, lo que podríamos llamar “el área del juicio”. Esta área no está desarrollada en el adolescente y por ello no es consciente del riesgo (lo cual permite que haya deportes como el motocross, puenting, etc.). Por otro lado el alcohol se ha comprobado que es neurotóxico especialmente en etapas de crecimiento y maduración, por lo que existe riesgo real de que haya una merma definitiva en la capacidad cognitiva de estos jóvenes asiduos a los botellones durante esta etapa.

Qué podemos hacer ante esta situación?... Ya en el año 2002 apareció la Ley Antibotellón, que prácticamente no ha servido de nada, y cada Comunidad  o Ayuntamiento han establecido normas locales según la presión social de las distintas Asociaciones de Vecinos, pero no por la toma de conciencia del problema sanitario que plantea.

La prohibición de que no se consuman bebidas alcohólicas en las calles y las sanciones, no ha servido de nada. El multar a los establecimientos que venden bebidas a menores tampoco. En algunos lugares se han ofrecido alternativas de ocio nocturnas sin alcohol, pero tampoco han prosperado.

Creo que sería necesario a nivel Educativo en los primeros cursos de ESO, dar charlas informativas por personal sanitario del riesgo de las drogas legales (tabaco y alcohol) y las ilegales, tan importantes como la información sobre sexualidad, seguridad vial, y educación cívica.

También es muy importante la participación activa de la los padres, con control de la hora de regreso, responsabilidad en el aporte económico y saber en qué lo gasta y sobre todo el enseñar a beber en familia con moderación, degustando la bebida, acompañándola  siempre de comida lo que hace que la absorción sea lenta y que los niveles de alcohol en sangre no resulten tóxicos.

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2 respuestas a El fenómeno de “la botellona” y la salud

  1. maemolina dijo:

    Más que el control, el ejemplo y buenas costumbres transmitidas por la familia es lo que hace mucho!

  2. Alfonso dijo:

    Mosquis, qué control del tema. Ya les gustaría a muchos técnicos de Salud Pública conocer ese asunto como tú. Conocimiento sin ataduras a lo políticamente correcto: magnífica combinación. Hay que placearte por ahí doctor, nos importa lo que dices. Saludos.

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